DEL ESPACIO DE CUENTERÍA UNIVERSITARIA

Jóvenes colombianos universitarios relatan cuentos a otros universitarios. Algunos de estos narradores se han formado en talleres, otros lo han hecho por cuenta propia. El hecho de que nuestros jóvenes quieran contar parece inusual para su edad. No se conoce que este fenómeno suceda con igual fuerza en otros lugares del mundo, ni tampoco que exista el gran número de gente joven deseosa de escuchar historias; esto hace de Colombia un ejemplo que ya se contempla con interés y admiración. ¿Cómo entender que acontezca este hecho en un país tan violento y en un mundo "tan moderno"? Posiblemente éstas son algunas de las razones por las cuales desde 1988 se están construyendo y solidificando los espacios de cuentería universitaria; espacios que propician el intercambio de palabras, de comportamientos, de sonrisas, de recuperación de ritos que necesita el ser humano para vivir experiencias diversas.

Para entender este fenómeno se realizó una investigación que fue patrocinada por la Decanatura de Estudiantes de la Universidad de los Andes (Bogotá, 1997-1998). Se entrevistó a alumnos, docentes y cuenteros -nacionales y extranjeros- de esta manera se pudo conocer, desde el punto de vista de cada uno, su percepción sobre el arte contar y el arte de escuchar; así mismo se estudiaron, desde sus respuestas

Nacen los espacios de cuentería universitaria

En el año de 1988 coincidieron ciertas circunstancias que determinarían que se constituyera en un hecho el que los jóvenes tuvieran espacios específicos para contar y ser escuchados. Estudiantes y profesionales, de varias disciplinas, asistieron en el 88 a unos talleres de formación de narradores orales que se impartieron en el TPB y en la Biblioteca Nacional en Bogotá. Los talleres estuvieron a cargo del cubano Francisco Garzón Céspedes -comunicador, docente, teatrero- quien llevó a los asistentes a pensar en cuál sería su público y cuál sería el espacio en que se presentarían. Así fue que unos de los presentes, alumnos de la Universidad Javeriana, decidieron escoger un espacio dentro del campus de dicha institución. El vínculo de la cuenteria con la universidad se fue extendiendo a otras universidades; de esta manera se ha nutrido el movimiento de cuentería colombiana a diferencia de otros países.


Por Ángela María Pérez Beltrán, PhD

De Colombia